Maria Rosa Ruiz Morales acaba de publicar su primer libro: Crecer jugando. Guía para utilizar los juegos de mesa como herramienta terapéutica. Hoy hablamos con ella para descubrir qué le llevó a escribir un libro para entender y aprender a gestionar las emociones a través de los juegos de mesa.

¿Qué te inspiró a escribir un libro sobre el uso de juegos de mesa como herramienta terapéutica?
Hace años descubrí los juegos de mesa junto a mi marido, pero con la llegada de mi hija hubo un parón en los espacios y tiempos de divertimento (si sois padres, entenderéis el porqué).
La peque empezó a crecer y con ella augmentaron y crecieron de nuevo esos momentos lúdicos, estábamos entrenando a nuestro tercer jugador. Al mismo tiempo, empecé a introducir los juegos en terapia, tanto en sesiones individuales como en grupal. Al principio, los usaba solo de forma lúdica, los últimos 10 minutos antes de finalizar la sesión, para destensar posibles emociones trabajadas y salir de sesión con una buena sensación y para generar una mejor alianza terapéutica. Y con el paso del tiempo empecé a observar diferentes acontecimientos interesantes durante las sesiones. De repente, el juego me estaba ofreciendo una visión de esa persona que en sesión convencional costaba mucho más de generar y con el juego salía de una forma más natural.
Enfados, formas de pensar, percepciones de las cosas… Cada vez que jugaba con alguien era como si me abrieran su libro de par en par y podía ojear con tranquilidad su mundo interior.
Y así empecé a desarrollar la conciencia de jugar para aprender y adquirir nuevas habilidades. Y digo conciencia, porque si no somos conscientes de cómo actuamos, pensamos, percibimos, sentimos…, no controlamos nada. Vagamos por la vida con el piloto automático puesto, reaccionando a las circunstancias, pero realmente sin ser conscientes de nuestros mecanismos que hacen que funcionemos de una forma concreta.
Y con el paso del tiempo, más de 10 años, experimentando, probando…, en 2022 decidí aportar mi granito de tierra al sector psicológico y lúdico, ya que creo en los juegos de mesa como recurso para transformarnos y trabajarnos, con el objetivo de crecer de forma más saludable y consciente.

¿Podrías explicar cómo los juegos de mesa pueden ayudar en la gestión emocional de los jugadores?
Los juegos nos aportan infinidad de situaciones que, con un poco de guía, podemos aprovechar para sacar enseñanzas y aprendizajes. En la naturaleza hemos observado como los animales juegan de forma instintiva. En esos juegos ensayan y practican comportamientos que luego les ayudarán a desenvolverse en la vida adulta. Juegan para aprender a cazar, a defenderse, los ayuda a empezar a crear las jerarquías necesarias dentro de su entorno… El juego les permite evolucionar y adaptarse al medio, para integrarse de forma efectiva en su ambiente y adquirir los comportamientos sociales de su grupo.
Así, los juegos de mesa nos ayudan a ensayar y practicar conductas en un entorno seguro, donde el error no tiene consecuencias, más que perder la partida. Nos aportan conocimiento, nuevas percepciones y formas de pensar y tratar la información, nos ayudan a desarrollar nuevas capacidades y habilidades, así como trabajar las dificultades, poniéndonos en situaciones interesantes donde tenemos que tomar decisiones, trabajar en equipo, frustrarnos, hay que resolver conflictos y resolver problemas…
¿Cuáles son algunas de las dificultades más comunes que se pueden abordar con los juegos de mesa y cómo se hace?
Los juegos de mesa aportan muchos beneficios, desde la tolerancia a la frustración, al autocontrol, el autoconocimiento, la paciencia, pasando por el respeto y la empatía, hasta la sociabilización, la mejora de la atención y el trabajo en equipo, entre algunas de ellas.
Para la resolución de problemas, por ejemplo, con el juego, podemos simular contextos reales movilizando sus conocimientos, destrezas, valores y actitudes. Es decir, jugar a juegos de mesa es como practicar para resolver problemas en la vida real. Mientras jugamos, usamos lo que sabemos, lo que podemos hacer, lo que creemos y cómo nos sentimos, para encontrar soluciones. Y en este transcurso, a medida que practicamos nos volvemos más seguros de nuestras habilidades para resolver problemas en situaciones de la vida real, aumenta la confianza y seguridad.
¿Podrías compartir alguna anécdota o caso de éxito en el que los juegos de mesa hayan tenido un impacto positivo notable y ayudado a desarrollar nuevas habilidades?
En una sesión con el grupo de adolescentes, empezamos la terapia jugando al juego Zombicide. Es un grupo muy heterogéneo, con muchos tipos de personalidades. Uno en concreto, que le pondremos el nombre de Víctor, un adolescente de 16 años muy tímido que apenas hablaba ni intervenía en las sesiones, a no ser que le hicieras una pregunta concreta y directa. Empezamos a jugar, cada uno escogió un personaje, y Víctor eligió a Josh, un personaje que puede moverse a través de los zombis. Mi sorpresa fue que, casi finalizando la partida, Víctor se plantó delante de los zombis y dijo: “Salid vosotros, yo me quedo aquí matando zombis”. Durante la partida, había adquirido la personalidad del personaje y había dejado de ser tímido. De repente era Josh, valiente, directivo y decidido.
Salió de la consulta siendo otra persona, hablando con sus compañeros, debatiendo sobre lo que había sucedido… A partir de esta experiencia, elaboré una herramienta nueva que era el avatar de juego, que utilizamos en ocasiones. De esta forma, se pierde el miedo a equivocarse, porque no son ellos, y podemos adquirir nuevas habilidades a través de este avatar. A través del personaje sanamos nuestro propio yo. En terapia, la idea de «generar un personaje», se refiere a una técnica conocida como “terapia de roles” o “terapia de representación”. Esta técnica implica que se adopte un papel o personaje durante una sesión terapéutica para explorar y comprender mejor sus propios pensamientos, sentimientos y comportamientos. La exploración segura proporciona una especie de «distancia» emocional que puede hacer que sea más seguro para el usuario hablar sobre problemas personales o experiencias dolorosas. Al encarnar a un personaje, podemos sentirnos menos expuestos y más dispuestos a explorar temas difíciles.
Con la autoexploración, asumimos el papel del personaje y respondemos desde su perspectiva, ayudando a ver nuestros desafíos y conflictos desde una perspectiva diferente. En resumen, la terapia a través de la generación de personajes es una técnica terapéutica creativa que ayuda a explorar y comprender mejor los propios problemas y desafíos, asumiendo diferentes roles, ganando nuevas perspectivas y entrenando nuevas habilidades para enfrentar los problemas de manera más efectiva en la vida real. En resumen, se desarrolla habilidades prácticas para afrontar los desafíos de la vida real aplicando los cambios positivos en su comportamiento y relaciones.
Jugar a juegos de mesa es como practicar para resolver problemas en la vida real. Mientras jugamos, usamos lo que sabemos, lo que podemos hacer, lo que creemos y cómo nos sentimos, para encontrar soluciones.
¿Cómo pueden los padres y educadores utilizar los juegos de mesa para apoyar el desarrollo emocional y psicológico de los niños?
Son muchos los padres que vienen a consulta buscando herramientas para sacar a sus hijos de las pantallas, para que estudien más, hagan o practiquen los deberes, respeten las normas…
Hoy en día estamos en una sociedad que no nos lo pone fácil como padres para compaginar la vida laboral y la vida familiar. Pretendemos que, al llegar a casa, nuestros hijos valoren y comprendan nuestro esfuerzo yendo a trabajar y nuestro cansancio, y adquieran unas competencias concretas por arte de magia. La información se adquiere con más facilidad cuando nos los pasamos bien, nuestro cerebro esta más receptivo. ¿Así que, qué mejor manera que jugando?
Nadie dijo que ser padres fuera fácil, es un reto día tras día, en el cual nuestros hijos son los mejores profesionales en ponernos a prueba. Compartiendo una experiencia lúdica, ofrecemos a nuestros hijos no solo tiempo de calidad en familia, sino una oportunidad para desarrollar y aprender dinámicas, valores, conductas… y experiencias que marcarán su manera de ver y percibir el mundo.
Para poder trabajar todos los conceptos que se proponen, es importante que antes de empezar a jugar se transmita para que se juega y en que tenemos que prestar atención durante la partida. Se ha desarrollado un guion a seguir en cada sesión de juegos, en el cual, antes de empezar, se repasan los beneficios que tiene jugar a juegos de mesa, las normas generales para jugar a cualquier juego (aquí se especifican aprendizajes generales) y finalmente la lectura de la página concreta de cada juego.
La idea es transmitir en cada momento que el juego es una herramienta de aprendizaje, así que toda premisa o aviso sobre una conducta no adecuada o incumplimiento de las normas generales de cómo jugar se tiene que observar y verbalizar como una conducta a trabajar. De esta forma, se hace más plausible la utilidad de los juegos de mesa como herramienta para desarrollar y entrenar aquello en lo que tenemos dificultad, que podrían haber hecho mejor, que han aprendido de ellos mismos y tomar conciencia para fijar los conocimientos adquiridos.
Como veis, la autoevaluación es importantísima e indispensable.

¿Existen adaptaciones o consideraciones especiales a tener en cuenta al usar juegos de mesa con niños que tienen necesidades especiales o trastornos específicos?
En el libro encontraréis un capítulo dedicado exclusivamente a cómo los juegos de mesa pueden ayudar a trabajar dificultades concretas de diferentes trastornos con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastorno del espectro autista, trastorno de conducta, dislexia, autoestima, depresión, ansiedad… Como he dicho, los juegos son una herramienta fantástica para desarrollar o entrenar habilidades y para trabajar dificultades, y se recomiendan unos juegos concretos para cada caso y cómo gestionarlos.
¿Has realizado estudios o evaluaciones para medir la efectividad de los juegos de mesa como herramienta terapéutica? ¿Cuáles han sido los resultados?
Llevo más de 10 años investigando cómo los juegos de mesa afectan a todos los ámbitos psicológicos del ser humano. He podido observar que, con los juegos de mesa, la adquisición de habilidades es mucho más rápida y efectiva, aparte de motivadora y enriquecedora, así como la mejora de dificultades especificas como pueden ser la tolerancia a la frustración, el autocontrol, la resolución de problemas, el autoconocimiento y, por tanto, el incremento de la autoestima, la sociabilización, mejora de la atención, la paciencia y el trabajo en equipo, entre algunas de ellas.
Los juegos de mesa me han enseñado lecciones valiosas sobre la paciencia, el trabajo en equipo y el respeto hacia los demás, y me han brindado la oportunidad de explorar diferentes mundos y temáticas, de expandir mi imaginación de forma inimaginable y de vivir aventuras sin salir de casa.
¿Cómo ha influido tu trabajo en tu propia perspectiva sobre los juegos de mesa y tu papel en la educación y la terapia?
A lo largo de estos años de profesión, trabajando con personas de todas las edades, he podido vislumbrar que todos compartimos algo en común: cuando crecemos físicamente, dejamos de jugar, y este dejar de jugar nos hace convertirnos en personas serias, distraídas por la rutina y por las obligaciones. Nos olvidamos de darnos tiempo, de sonreírnos y de esa alegría que teníamos cuando éramos niñ@s.
Con este libro he querido transmitir que podemos continuar jugando, aunque crezcamos, aunque tengamos una vida muy seria y llena de responsabilidades. El juego es nuestra forma de conectarnos con nosotros, de aprender, de vivir experiencias, de compartir y, naturalmente, de pasárnoslo bien.
Durante estos años trabajando con los juegos de mesa he adquirido conocimientos y habilidades que me han permitido desafiarme a mí misma y superar obstáculos. He aprendido a perseverar y a encontrar soluciones, a descubrir nuevas estrategias y formas de pensar. Me han ayudado a desarrollar mi capacidad de pensamiento crítico y creativo, y a fortalecer lazos familiares (si no, preguntadle a mi marido) y sociales, mientras nos divertíamos juntos. Me han ayudado a desconectar del estrés diario y a relajarme, a recargar energías. He rabiado, sentido impotencia y frustración, he llorado a carcajadas, pasado tensión, he alucinado y llegado al éxtasis mental haciendo combos increíbles. He experimentado la sensación del logro al ganar y aprendido a manejar la competencia de manera saludable, y a aceptar y celebrar, tanto victorias como derrotas.
Los juegos de mesa me han enseñado lecciones valiosas sobre la paciencia, el trabajo en equipo y el respeto hacia los demás, y me han brindado la oportunidad de explorar diferentes mundos y temáticas, de expandir mi imaginación de forma inimaginable y de vivir aventuras sin salir de casa. Han sido, y lo serán, una fuente inagotable de diversión y aprendizaje.
¿Qué mensaje clave esperas que los lectores se lleven después de leer tu libro?
Este libro pretende ser un manual de uso para que lo tengáis a mano cuando os pongáis a jugar, en la escuela o en casa con la familia, para darle un plus a la diversión y aprovechar para trabajar y entrenar dificultades, tomar conciencia de uno mismo y crecer jugando.
“Desarrollemos la conciencia de jugar para aprender y adquirir nuevas habilidades”
Puedes saber más en la web de la autora: www.mariarosaruiz.com



