Enzo García ha publicado su primera novela, Cuando se enfría la sopa de letras, una historia tan plausible como surrealista, tan extraña como habitual. Con él hablamos de este libro de difícil catalogación, que ya está recibiendo los comentarios de sus primeros lectores.

Enzo García comía de forma ocasional, cuando era pequeño, una buena sopa de letras. Desde que dejó el lecho familiar, e incluso antes, no ha vuelto a probarla. A partir de entonces va dando tumbos sin saber qué le deparará el pasado ni qué fue de su futuro. Esta novela la define como una historia tan plausible como surrealista, tan extraña como habitual. Es la historia de Mauricio y Julia.
Sentado a la mesa, Mauricio tiene ante sí un plato de sopa de letras. Este es el punto de partida de esta historia, la historia de un día normal en una vida normal. Pero de repente, ante Mauricio se crea una nueva perspectiva, apasionante para él y para su esposa Julia; absolutamente mundana para todos los demás. Desde ese preciso momento, con el plato todavía humeante, algo cambia. Todo sigue igual pero nada es lo mismo. Todo puede ser mucho mejor. Aunque Mauricio y Julia no tienen todo el tiempo del mundo. ¿Se habrá enfriado demasiado la sopa de letras?
¿Cómo definirías tu novela?
Es realista y en algunos puntos un tanto exagerada, así que podríamos llamarla de “realidad exagerada”. Lamentablemente muchas personas verán identificados a sus padres o a ellos mismos en algunas situaciones que se dan en el libro, así que podemos quitar lo de “exagerada”, porque ocurrir, ocurre.
¿Se trata de una historia que no debería ser habitual?
Exacto. ¡Pero el libro es una llamada a la esperanza! La esperanza no llueve del cielo, es cierto; hay que trabajarla. En la historia intento reflejar eso. Y sin esperanza, estamos perdidos.
Entonces, el objetivo va más allá de entretener…
El objetivo es entretener, y más allá de eso hay un intento de dejar en evidencia de una manera clara el machismo y la dejadez en el matrimonio que protagoniza la historia, para que, de alguna manera, Cuando se enfría la sopa de letras pueda ser una novela de autoayuda para quien pueda hacerle falta.
¿Qué papel tiene la sopa de letras en la historia?
¿Es que no has leído el libro? Ja ja ja. La sopa de letras es el pilar sobre el que se sostiene la novela. Es más que los protagonistas. La sopa de letras fue la idea que me llevó a la concepción de esta novela. Sin sopa de letras, no habría libro. Y desde luego, no habría título.
Cuéntales a los lectores y lectoras (no a mí, que sí me he leído el libro) algo sobre Mauricio y Julia.
Pues pueden ser tus padres. O los de tu vecino. O tus vecinos. O tú y tu pareja. Al menos en algunos de los pasajes de la historia. Ese es el problema. Yo he llegado a cogerles cariño. Son de esos personajes que pueden hacerte gracia sobre el papel, pero no querrías ser uno de ellos.
Se trata de una novela corta, pero se lee rápido no por eso, sino por como está escrita. ¿Cómo la planteaste antes de escribirla?
Yo no la considero una novela corta. Si nos ceñimos al número de páginas tal vez sí, pero pasan muchas cosas en esas ciento veinte páginas más o menos. No me gusta demasiado leer relleno porque sí cuando leo novela, y por eso tampoco lo he escrito. Y por otra parte, cuando veo una película estoy atento; si me voy al baño en una escena, voy a perderme algo trascendental. Si no es así, no me gustará esa película. Por eso he tratado de que las personas que lean esta historia lo hagan detenidamente, porque no repito las cosas. Las cosas solo pasan una vez, como en la vida real. Puede pasar la misma circunstancia varias veces, pero cada una de ellas será única, pasará en un determinado momento que no podrá repetirse. Así es en el libro.
¿Algo que añadir?
Pues que lean el libro.


